sábado, 1 de mayo de 2010


Al grito de la luna llena la bestia salió a buscarme y yo salí a su encuentro.

Mi carne desnuda sintió los golpes, mordiscos y embestidas, y mi garganta hasta cuatro veces tragó mi propio vomito.

Pero amaneciendo la bestia se apiadó de mí. Bebió de mi cuerpo con dulzura, acarició mis heridas con sus grandes garras y las lamió.
Me alimentó cuando desfallecía .
Y acurrucó mi sueño con su zarpa en mi cadera, con su ronco respirar.

Al despertar, me encontré sola, dolorida....y triste.

1 comentario:

  1. Es fugaz y único ese instante en donde todo parece libre y siente renacer.
    Como los sueños.
    Pero habrá otra luna llena!

    Me encantó.

    Un abrazo

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Aletearon en mi oído: