
Venticuatro horas después de la victoria con la resaca y el sopor de las horas sin dormir , España aún sigue de fiesta.
Si todo el mundial (y a pesar de los buenos augurios del "pulpo Paul") ha tenido a nuestra afición con el corazón en un puño, el partido del domingo no ha tenido menos momentos de angustia. "Partidazo" diria yo,. Partidazo que se jugaron los de la roja amenazados por las malas artes de un equipo (El holandés) que a fuerza de verse incapaz de ganar por las buenas, lo intentó por las malas.
Y es que hoy todos los españoles nos sentimos aún más españoles. Orgullosos de nuestra selección no solo por su buen juego sinó también por su saber estar y su unión de equipo.
No olvidemos los supermarcajes que sufrió estoicamente Villa, la maratón que se chupó arriba y abajo Xavi o los golpes a Piqué. ¿y nos olvidamos de las paradas de Casillas y de ese golazo de Iniesta en los ultimos minutos de la prorroga cuando la rabia y la impotencia más nos consumia??
¡ Ni hablar!
¿Y ese besazo de Casillas a la Carbonero? ¡Diosss! ¡Pa comérselo! Si es que el del Madrid solo con éso ya me ha robado el corazón. ¡¡Por Dios, yo para navidad me pido un Iker¡¡
Y luego que digan que el juego ganador ha sido el juego del BarÇa, que yo, siendo culé hoy me quito la barretina y saludo a la Selección Española de futbol que me ha dado la victoria.
Que si el sábado ocuparon las calles catalanas 1 millón y medio de "pro-estatutaires" en contra de la sentencia del Tribunal constitucional; el lunes fueron los mismos casi tres millones. Un 78% de audiencia tuvo el partido en los canales catalanes y un 85% en la televisión estatal.
Y es que la Roja, somos todos.
Eso sí,que no me venga luego Zapatero a decirme que ganar el mundial nos va a sacar de la crisis, ¡que va a ser que no! Que rescatarnos de la crisis es su única misión, señor ZP. Que está muy bien la euforia españolistica que nos ha entrado a todos inexplicablemente , pero que por mucho que se nos bombardee durante dos dias en todos los canales de televisión con el paseíllo de los Campeones y la Copa del Mundo, por mucha banderola y mucho cantante que aplauda ser español, a nadie se le olvida que España está sumergida en una horrible recesión.
Pero éso, lo dicho, que mientras nos dure la resaca y el cuerpo aguante la fiesta: VIVA ESPAÑA. OLE OLE Y OLE.