

Desnuda ante el espejo, admiro la espiga roja que su cuerda tatuó a sangre en mi piel.
El dolor va a quedarse a dormir esta noche.
Mi corazón inventa palabras nuevas para describir lo vivido. Pero no hay palabras, ni siquiera sirven las inventadas.
En la batalla.... Ofreciendo mi carne abierta, mariposa desplegando las alas. Sumisa y entregada.
Y en el reposo....mariposa en arrullo, rodeada de agua.
Hoy han sido mis gritos todos los gritos del Mundo. Los de angustia y los de gusto.

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Aletearon en mi oído: