Se dice que el hombre es el único ser que comete el mismo error dos veces. Incluso que es torpemente capaz de continuar repitiéndolo a lo largo de su vida.Yo, diez años después he vuelto a tropezar, tontamente, con la misma piedra.
Inutilmente maldigo ese momento una y otra vez, cuando la única culpable de cometer errores soy yo misma.
Respiro hondo buscando la fuerza necesaria para poder pasar por encima y cambiar el rumbo sin perderme en el intento, pero el valor se escapa con el aire.
Cierro los ojos y deseo volver a ser una niña. La niña que se lanzó desde un trampolín de 10 metros. La que volaba con los pájaros y nadaba con los cisnes.....
Y así paso las horas: buscando mi autoestima entre las aguas y acunando mi desilusión entre los sueños de mi infancia.

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Aletearon en mi oído: