viernes, 22 de octubre de 2010

SABER DECIR QUE NO

Se dice que el hombre es el único ser que comete el mismo error dos veces. Incluso que es torpemente capaz de continuar repitiéndolo a lo largo de su vida.

Yo, diez años después he vuelto a tropezar, tontamente, con la misma piedra.

Inutilmente maldigo ese momento una y otra vez, cuando la única culpable de cometer errores soy yo misma.

Respiro hondo buscando la fuerza necesaria para poder pasar por encima y cambiar el rumbo sin perderme en el intento, pero el valor se escapa con el aire.



Cierro los ojos y deseo volver a ser una niña. La niña que se lanzó desde un trampolín de 10 metros. La que volaba con los pájaros y nadaba con los cisnes.....

Y así paso las horas: buscando mi autoestima entre las aguas y acunando mi desilusión entre los sueños de mi infancia.













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Aletearon en mi oído: