
- Buenos días.- dijo EL, mientras abría lentamente el cajón de ELLA y depositaba con cuidado una margarita amarilla.
-....qué bonito.- susurró ELLA y con los ojos vidriosos miró rápidamente hacia otro lado.
Y entonces aparecerá la nave. ¿Lo ves? ¡Ya ha llegado! Yo no bajo a encontrarme con él. Me pongo allí, en lo alto de la colina, y espero, espero largo tiempo y no me pesa la larga espera. Y saliendo de entre la multitud un hombre, un punto pequeño se destaca por la colina. Llamará a Butterfly desde lejos. Y yo, sin dar respuesta, estaré allí escondida, un poco para inquietarlo, y un poco para no morir al primer encuentro.
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Aletearon en mi oído: