
...ella corrió escaleras abajo. Los brazos amoratados y los ojos encharcados.
Agarró el picaporte de la puerta de la calle con decisión pero a su espalda oyó un chasquido y se paró en seco, rígida.
Conocía bien ese sonido. Era el seguro de un revolver. Un revolver en concreto.
Ella no se giró, sabía que le estaba apuntando directamente a la cabeza, y que no hacían falta palabras. En cuanto cruzara esa puerta, él, le pegaría un tiro.
Frente a ella, la vidriera de la puerta le ofrecía una fría noche de diciembre. Miró al cielo y observó una hermosísima luna llena y justo en ese preciso instante una estrella fugaz cruzó ante ella.
Cerró los ojos, sonrió y pidió el mismo deseo de siempre.
Abrió la puerta.....y salió.

Un soldado como este servidor Vuestro, mi Señora, sabe de armas y sabe de dolor y muerte,... pero también sabe de honor y de amor. Lo que Vuestra Merced describe, con este belleza formal, demuestra tres actitudes,... la cruel frialdad del asesino irracional, la inocente aceptación de la victima de un destino siempre inmerecido,... y la Vuestra, mi Señora, la del notario que da fe de lo que ocurre, pero con el matiz de la denuncia de lo injusto.
ResponderEliminarGestos de luna llena variados.
Escarlata y yo, os deseamos una FELIZ NAVIDAD, mi Señora.
Mi deseo hubiera sido que al disparar le estallara en la cara, pero no que le matara sino que el estallido le hiciera sufrir durante tanto tiempo como minutos le quitó de tranquilidad, de la vida misma, a ella.
ResponderEliminarPerdona este gesto vengativo pero es dificil no mostrar ese desprecio hacia cualquier maltratador.
El relato es de una trágica fuerza inmensa, no necesita de diálogos, tan solo de la fugacidad, ya de la estrella, ya de su mirada, ya de lo que no se ve disparar, para crear esa tensión que lo hace un gran relato.
Contraste de emociones con tus palabras sobre el viejo cine, posiblemente en el puedan hallarse tantas cosas que se buscan sin encontrarse en la vida mecanizada.
Por muy pequeño, por muy lejos, por muy perdido que se halle ese pueblito cuidalo mucho y gracias por compartir tan bello lugar.
Un abrazo enorme y muyyy FELIZ NAVIDAD!!
Y muy feliz 2011 desde este lado de la mar océano!!
ResponderEliminarMi querida Margueritte... cuánto tiempo ¡¡¡¡ (soy la amiga de tu amiga de Girona, por si me has olvidado). No nos vemos desde el día en que nevó por nuestras tierras.
ResponderEliminar¿Sabes?... yo también hubiera cruzado esa puerta.
Hay ocasiones en las que hay que negar al miedo.
Feliz todo, a dos kilómetros de distancia...(más o menos).
Y un abrazo azul intenso.
SOY.- Lamento decirte que te equivocas de persona. Ni soy Margueritte ni conozco a nadie en Girona, por cierto, una tierra preciosa.
ResponderEliminarDe todos modos sé bienvenida a esta casa. Un abrazo.
CARLOS.- Gracias por tus buenos deseos. Yo tengo esperanza, y contradiciendo a los pájaros de mal agüero, estoy segura de que este año va a ser mejor para todos. un beso.
RODRIGO MALAVENTURA.- Has sido bueno y esta noche me han chivado que los Reyes Magos te van a traer muchos regalitos....brrrrr.....tengo envidia. (jeje). un abrazo.