Un amigo budista que volvía al Tibet me trajo hace unas semanas un cordel lleno de banderas de colores en las que había inscritas oraciones a diferentes deidades. Me explicó que los tibetanos escriben deseos al dorso y luego las cuelgan en las alturas.Mi amigo me hizo el ofrecimiento de ser la primera en "pedir" y yo me pasé el fin de semana dándole vueltas a cada una de las banderitas pensando qué era lo que más deseaba. No podía pedir cualquier cosa, debia ser algo especial ... pero le devolví el pliego de tela a mi amigo sin escribir nada y le dije que las fuera pasando a la gente que él considerase necesitaba cumplir deseos y que una vez estuviera la ristra completa me reservara una, así tendría tiempo de pensar con más claridad.
Cuando volvió a entregarme el paquete yo continuaba sin tener claro qué desear, así que fuí leyendo una a una cada escritura. Algunas peticiones éran anonimas y otras venian firmadas, incluso algunas eran de gente conocida por mí.
Sólo fué después de leerlas que supe qué era lo que quería. No quería pedir nada.
Y escribí............ GRACIAS.
Mi amigo se sorprendió primero al leerlo y luego.... asintió y me regaló una gran sonrisa.

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