
Una mirada fugaz basta,
para que mi carne en dos se abra.
El labio inferior abierto y mojado
deseoso de recibir de entre tus muslos al monstruo
que como un puñal, ¡dolorosa felicidad!
me raje la carne como si rajase fruta.
Para hacerte morir dentro de mi vientre
y luego volverte a resucitar.
Y entre tanto
que se estrelle tu lengua contra mi lengua,
que caigan tus besos
sobre mi sedienta boca.

calentito eh...uffff...jeje, muy bien escrito, mucha pasion. bss
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