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Y entonces aparecerá la nave. ¿Lo ves? ¡Ya ha llegado! Yo no bajo a encontrarme con él. Me pongo allí, en lo alto de la colina, y espero, espero largo tiempo y no me pesa la larga espera. Y saliendo de entre la multitud un hombre, un punto pequeño se destaca por la colina. Llamará a Butterfly desde lejos. Y yo, sin dar respuesta, estaré allí escondida, un poco para inquietarlo, y un poco para no morir al primer encuentro.
Hoy el país camina con la ilusión en la mochila, camina y revienta, lucha y sueña, canta y rabia de impotencia mientras la crisis se rie.
ResponderEliminarHoy pasará y ya será ayer, pero mañana,
mañana ...
Un abrazo