
La última vez que te ví
quedamos en vernos en nuestra cuevita,
pero la vida injustamente nos separó
y no volví a verte.
Una vez al mes marco tu número y hablamos.
Deprimido dices no olvidarme y necesitar verme.
Pero siempre soy yo la que llamo.
Prometiste que no habría distancia suficiente,
prometiste cuidar de mí,
pero yo continúo errada en mi camino, sin dueño,
mientras tú dices ahogar tus penas en soledad.
Sé que el reencuentro se aproxima
pero no sé cómo reaccionaré.
Me pregunto si,
después de haber compartido tanto y tan intenso,
sabré al mirarte a los ojos,
si algo de todo aquello fue verdad.

No se si lo que dice el texto es verdad, pero de ser así el reencuentro será duro o no? dependiendo de lo que estés dispuesta/o a dar... es tan importante dar como recibir...
ResponderEliminarUn abrazo de una danzarina desorientada...
Danzarina: todo cuanto sale de mi teclado es cierto.
ResponderEliminarPues bien has empezado hoy con la felicidad a vueltas, para darle la vuelta a la situación ahí planteada....y no es lo que sale de tu teclado, sino de tu corazón....como cuando yo escribo!
ResponderEliminarUn saludo